Que la torcida (se la) crea

Los hinchas del Fla lucen bufandas de campeón en Lima, el equipo es favorito en las apuestas y hasta una maldición pesaría sobre River. Igual, que la gente se quede tranquila.

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Pablo Chiappetta     PABLO CHIAPPETTA

Ya es campeón: Flamengo es campeao. No importa si la final se jugó o no. Menos todavía si el rival es el actual poseedor de la corona. Los hinchas del equipo más popular de Brasil lo dan por hecho: de la mano de Jorge Jesus, que a esta hora es dios para los cariocas, el segundo título de la historia llegará 38 años después: el 23 de noviembre de 2019. Ellos no tienen pruritos en exteriorizar esa confianza desbordante. Todo lo contrario: en Río, en Lima, en Sidney o donde estén, las imágenes de los fanáticos con bufandas que llevan la inscripción “Campeón Libertadores”, con remeras en las que reluce la palabra “Bicampeón” o con una réplica de la Libertadores en su manos, por caso, se reproducen en las calles del distrito de Miraflores en la capital peruana, en la zona de Leblon en la capital brasileña, en las redes sociales o en el lugar que se imagine.

Es cierto que muchos de esos hinchas le suman a la alegría que nao tem fim el hecho de que en sus vidas vieron dar la vuelta olímpica en una Libertadores a su equipo. Aunque ni siquiera eso alcanza para justificar el optimismo extremo y propagado que genera el equipo de moda en Brasil y, según ellos, en este momento también de Sudamérica. Esa percepción triunfalista invadió a un sector del periodismo, que impulsado por la tremenda racha de 25 partidos sin derrotas que enhebró el inminente vencedor del Brasileirao (a nivel local está tan holgado que ni siquiera tiene que ganar un partido más del torneo: sólo esperar que Palmeiras, su perseguidor, pierda dos puntos) comparte la sensación que flota en el ambiente futbolístico desde la goleada 4 a 0 a Gremio en la semifinal de la Copa.

Diogo Dantas, periodista de Globoesporte, asegura que “es muy normal en Brasil” lo de los souvenirs celebratorios porque “el comercio trabaja con anticipación” y porque “el optimismo es parte de la idiosincrasia del brasileño”. Y ex futbolistas de la talla de Junior o Walter Casagrande, actuales comentaristas de TV, subrayan que esa ola ganadora no envuelve ni a los jugadores, ni al cuerpo técnico ni a los dirigentes, quienes si bien en público resaltan el respeto absoluto por este River que ganó todo, en privado hacen fuerza para no contagiarse de este clima de euforia precipitada.

Noto a todos con mucha fe. No digo a los jugadores sino a cierto sector del periodismo. Ya lo dan como ganador al Flamengo. Creen que va a ser lo mismo que en el Brasileirao y River no te perdona nada. Creo que están muy relajados: River es River”, suscribió Tomás Andrade desde Belo Horizonte en declaraciones a La Oral Deportiva. Salta a la vista: no todos percibieron la talla de un campeón que ya ganó diez títulos en este ciclo, va por su decimoquinta final y con su característico perfil bajo sólo quiere tener en alto una cosa: la Copa. En ese sentido los ejemplos se acumulan: en las apuestas es favorito el Fla, el 86% de los peruanos creen que ganarán los brasileños y en las encuestas que se hacen en los medios cariocas el resultado tiene casi la misma proporción que, aseguran aquí, se verá en la cantidad de hinchas de ambos equipos en las tribunas del Monumental: 70 a 30.

Aunque parezca ridículo, después de ganar el título más importante de toda su historia en Madrid, con un equipo que hasta la semifinal frente a Boca en Núñez les metía miedo a todos y con Gallardo en el banco por primera vez en un partido de esta dimensión, incluso con eso, River va de punto. “Nos motiva que en Flamengo se crean favoritos”, admitió Javier Pinola después de las declaraciones envalentonadas de Zico, Ronaldinho o hasta de un personaje que suele desbocarse como el presidente Jair Bolsonaro. Y esa motivación puede ser el combustible perfecto para que una vez más aparezca ese carácter que sus compañeros sacan a relucir en los momentos más calientes.

Sus compañeros y el Muñeco, que como ellos va a hacer todo lo posible para que el sujeto de la primera oración de este texto sea River. Que la torcida se la crea, entonces, pero que no lo olvide: en el equipo de Napoleón tienen en qué creer.

Fuente: Olé

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